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CARDIOPATÍA ISQUÉMICA

Genotipado en la prevención de la enfermedad cardiovascular. La Apo E

Autor: Javier Ángel Rodríguez Calvillo (Médico especialista en medicina familiar y comunitaria. C.Salud Sangonera la Verde. Murcia)

2 minutos

Este post incluye opiniones de su autor. Las partes del texto subrayadas contienen enlaces a la evidencia científica en la que se sustenta.


La apolipoproteína E (Apo E) está codificada en el cromosoma 19, con herencia codominante. Su gen es pleomórfico y tiene tres alelos principales que traducen la proteína Apo E-ε3, la Apo E-ε2 y la Apo E-ε4. La proteína 3 es la más frecuente, y la 2 la menos frecuente. Nos encontraremos con genotipos homocigotos y heterocigotos, y el más frecuentemente observado es el ApoE3(E3/E3), relacionado con un metabolismo lipídico “normal”.


La Apo E es producida en el hígado, pero también por los astrocitos y la microglía de nuestro sistema nervioso. Es la principal apoproteína de los quilomicrones (QM), con afinidad por los receptores de los hepatocitos y otras células del organismo (como nuestras neuronas). Favorece el aclaramiento de los QM, por lo que su déficit se asociaría a un aumento considerable de colesterol y triglicéridos séricos. Participa en el transporte de lípidos desde el hígado a las células periféricas y en el transporte inverso desde las células a la circulación. Además, tiene un papel crucial en el enriquecimiento de colesterol de la HDL.


También se considera la principal apolipoproteína encontrada en el sistema nervioso central y se ha relacionado con varias enfermedades neuropsiquiátricas y deterioro cognitivo. De hecho, la Apo E-ε4 es uno de los factores genéticos más firmemente asociados con el riesgo de enfermedad de Alzheimer, mientras que la Apo E-ε2 tendría un efecto protector.


En el estudio PESA (estudio de progresión temprana de la ateroesclerosis subclínica), un estudio de cohortes observacional que reclutó 4184 individuos asintomáticos de mediana edad para evaluar el riesgo cardiovascular y la ateroesclerosis subclínica determinó que el 60% de los pacientes considerados de bajo riesgo cardiovascular tenían ateroesclerosis subclínica en al menos uno de los territorios vasculares. Por tanto, aplicando las escalas disponibles de estimación del riesgo cardiovascular, lo subestimaríamos, porque estaríamos excluyendo a los individuos con ateroesclerosis subclínica, subsidiarios a una prevención primaria más intensa.


El Centro Nacional de Investigación Cardiovascular de España (CNIC) ha realizado un subestudio del PESA con 3887 participantes, cuya edad promedio fue de 45,8 años y predominio de hombres (62% del total). A estos pacientes se les genotipó la Apo E.  Los portadores de la Apo E-ε4 tenía mayor riesgo de desarrollo de enfermedad cardiovascular y de ateroesclerosis subclínica en comparación con los portadores de la Apo E-ε3, explicado principalmente por un aumento de los niveles de c-LDL. Los portadores de Apo E-ε2 tenían menor riesgo. Por tanto, el alelo Apo E-ε4, asociado a la enfermedad de Alzheimer, también estaría asociado a un riesgo mayor de desarrollo de ateroesclerosis subclínica, principalmente en adultos más jóvenes, mientras que el alelo Apo E-ε2 tendría un papel protector. La protección que confiere la Apo E-ε2 se pierde cuando los niveles de triglicéridos en sangre sean > 150 mg/dl. Se cree que su acción protectora se asociaría a niveles más bajos de c-LDL y estaría mediada por mecanismos antiinflamatorios y modulación de la respuestas inmunitaria y la coagulación.



CONCLUSIÓN

El genotipo es un factor de riesgo no modificable, pero realizar el genotipado puede aportar información relevante sobre el riesgo cardiovascular futuro del individuo, como en este caso, donde el alelo heredado por el sujeto influirá en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, ateroesclerosis subclínica temprana y enfermedad de Alzheimer.


Actualmente el genotipado de la Apo E no está circunscrito solo a la investigación, también se utiliza en práctica clínica, para confirmar una patología o estimar el riesgo de desarrollo:

  • Para confirmar una patología, se usa en caso de sospecha de disbetalipoproteinemia o hiperlipoproteinemia tipo III. Esta dislipemia hereditaria, poco frecuente, es responsable de altos niveles de triglicéridos y colesterol (VLDL elevada en los estudios analíticos), con niveles bajos de c-LDL en sangre (ha de ser por determinación directa, ya que la fórmula indirecta de Friedewald estaría descartada por su imprecisión). Los pacientes con esta patología no responden a los cambios de estilo de vida, y suelen presentar ateroesclerosis en edades tempranas y antecedentes familiares de enfermedad CV precoz. Físicamente suelen ser pacientes con obesidad y presentar xantomas/xantelasmas (los pacientes suelen ser obesos). La enfermedad se asocia al genotipo Apo E2(E2/E2), aunque menos del 10% de los portadores desarrollarán la enfermedad (la Apo E-ε2 tiene escasa afinidad por la lipasa hepática, al contrario que la Apo E-ε3, por tanto, los pacientes tienen dificultades para eliminar los remanentes de quilomicrones y transformarlos de VLDL a LDL). A los pacientes con esta patología se les debe realizar un cribaje de enfermedad ateroesclerótica obstructiva.

  • Para estimación pronóstica, se está utilizando para estimar el riesgo futuro de desarrollo de Alzheimer, aunque no debemos olvidar las implicaciones éticas que puede suponer la información genética en la evaluación del riesgo futuro de desarrollo de enfermedades.


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Ilustración 1. Información sobre la Apo E. CARPRIMARIA

Referencias

Circ Res. 2024 Feb


Medscape



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