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CARDIOPATÍA ISQUÉMICA

Carne roja, microbiota intestinal y enfermedad ateroesclerótica

Autor: Marcos García Aguado (Médico cardiólogo clínico. Bio en la sección equipo)

Fecha de publicación: 21/08/2022

Categoría: Controversia

1 minuto

Este post incluye opiniones de su autor. Las partes del texto subrayadas contienen enlaces a la evidencia científica en la que se sustenta.


La ciencia está en continua búsqueda de causas relacionadas con el desarrollo de la enfermedad cardiovascular ateroesclerótica (EA), con intención de detectar nuevas dianas (como la inflamación sistémica).


La ingesta de carne roja se considera responsable de un aumento de la incidencia de EA, en parte atribuible directa e indirectamente, al incremento secundario de grasas saturadas y colesterol en sangre.


Se considera que un mayor consumo de carne roja (procesada y sin procesar) se asocia a aumentos del riesgo de enfermedad ateroesclerótica del 3 al 7%. De hecho, las guías de la Sociedad Europea de Cardiología sobre prevención cardiovascular publicadas en 2021 recomiendan una reducción del consumo cárnico, especialmente de las carnes procesadas. La asociación sin ánimo de lucro World Cancer Research Fund international recomienda limitar el consumo de carne roja a 350-500 gramos por semana.


El estudio al que hace referencia este post de CARPRIMARIA es una cohorte de 3931 individuos sin EA, con una edad ≥ 65 años, realizado en EE. UU (88% de raza blanca) y con una mediana de seguimiento de 12.5 años. Los participantes se dividieron en distintos grupos, en función de la cantidad de ingesta de carne roja. Eso sí, los datos de ingesta en la dieta fueron auto notificados, lo que supone una limitación relevante.


El estudio atribuye a la ingesta de carne roja no procesada un incremento de la incidencia de enfermedad CV de un 15% (RR 1.15; IC 95%: 1.01-1.30; p:0.031), y a la ingesta total de carne roja (con y sin procesar) un aumento del 22% (RR: 1.22; IC 1.07-1.39; P:0-004).


Pero lo más interesante del estudio es su análisis de diversas vías biológicas, algunas de ellas novedosas, que pueden explicar el incremento de incidencia.


El estudio determina que metabolitos producidos por la microbiota intestinal al ingerir carne roja no procesada podrían explicar parte de la asociación con la enfermedad. Consideran que metabolitos de la L-carnitinagenerados por la microbiota intestinal podrían explicar parte del incremento de incidencia.


Lo más interesante de este estudio es la apertura de nuevas líneas de investigación, en este caso, los metabolitos relacionados con la ingesta de carne roja y nuestra microbiota. Se necesita más investigación para determinar su papel en la EA, pudiendo así obtener nuevas dianas terapéuticas que pueden llegar a constituir la base de nuevas recomendaciones higiénico dietéticas y/o farmacológicas.

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Ilustración 1. Microbiota intestinal, carne roja y EA.

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