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CARDIOPATÍA ISQUÉMICA

Los sustitutos de la sal reducen la incidencia de hipertensión arterial

Autor: Javier Ángel Rodríguez Calvillo (Médico especialista en medicina familiar y comunitaria. C.Salud Sangonera la Verde. Murcia)

Fecha de publicación: 20/02/2024

Categoría: Novedades

2 minutos

Este post incluye opiniones de su autor. Las partes del texto subrayadas contienen enlaces a la evidencia científica en la que se sustenta.


La ingesta de sal se relaciona con el desarrollo de hipertensión arterial (HTA) y dificulta la consecución de objetivos tensionales del paciente hipertenso.


Sabemos que la reducción de ingesta de sodio se traduce en caídas promedio de la tensión arterial de 5,8 mmHg en hipertensos y 1,9 mmHg en normotensos.


Los esfuerzos para reducir la ingesta de sal deben centrarse en estrategias poblacionales, con implicación, lógicamente, de las gobiernos y la industria alimentaria. La educación en salud para fomentar el autocuidado, con recomendaciones dietéticas desde edades tempranas, debe formar parte de la formación escolar en periodo infantojuvenil.


Las estrategias para reducir la ingesta de sal han sido bastante infructuosas. Una opción es sustituir la sal por una alternativa más sana que permita reducir el porcentaje de cloruro sódico y, por tanto, la ingesta total en la dieta, en vez de plantear una restricción sin sustitución, como es el caso de los sustitutos de sal, que incluyen una combinación de cloruro de potasio y saborizantes con un porcentaje menor de cloruro sódico.


En 2023 se publicó el estudio DECIDE-Salt, que incluyó 1612 participantes (desbalanceada proporción de hombres y mujeres, solo 382 participantes eran mujeres) de ≥ 55 años. Se evaluaban dos estrategias diferentes que se comparaban con la no restricción de sal: reemplazar la sal con un sustituto o restringir la sal de la dieta.


La estrategia de sustitución se asoció a una significativa reducción de la presión arterial sistólica y diastólica de 7,1 y 1,9 mmHg respectivamente, en comparación con la no restricción de sal. En cambio, la estrategia de restricción progresiva de sal no tuvo impacto en la presión arterial en comparación con la no restricción y con la estrategia de sustitución.


En base a ello, se podría recomendar el sustituto de la sal en vez de la restricción, que probablemente se asocie a una mejor adherencia terapéutica. Además, la ingesta de potasio parece asociarse a beneficios directos en la presión arterial y en el riesgo de accidente cerebrovascular, pero debemos tener precaución con el riesgo de hiperpotasemia, por tanto, individualizar cada caso.


Se ha publicado recientemente un análisis generador de hipótesis (post-hoc) del DECIDE-Salt que incluyó 609 pacientes con una edad media de 71 años, siendo hombres el 74% del total. Estos pacientes eran normotensos al inicio del estudio y se asignaron al grupo de ingesta normal de sal y al de sustitutos de la sal. Esta última estrategia se relacionó con una reducción de la incidencia de HTA sin aumento de episodios de hipotensión a los 2 años de seguimiento. La RR fue de 0,60; IC 95%: 0,39-0,92; P=0,02. El grupo con ingesta normal de sal experimentó un aumento significativo de la presión arterial.



CONCLUSIÓN

La educación temprana poblacional sobre el autocuidado permitirá que los futuros adultos puedan llevar dietas pobres en sodio sin dificultad, lo que redundará en beneficios cardiovasculares. Pero los adultos actuales tienen más dificultades para la restricción de sodio en dieta, lo que dificulta la adherencia.


Sabemos que la ingesta baja en sodio reduce de forma temprana y significativa la tensión arterial y reduce el riesgo de desarrollo de HTA. Es por ello por lo que los diferentes documentos para una vida cardiosaludable de diversas sociedades científicas insisten en la reducción de ingesta de sal (inferior a 5 gramos diarios, preferible por debajo de 3 gramos diarios, según las recomendaciones de la Sociedad Europea de Cardiología, siendo más estrictos en las Sociedades Americanas) y proponen la utilización de sales bajas en sodio enriquecidas con potasio, como sustitutas de la sal común.


La estrategia de sustitutos de sal común probablemente favorezca la adherencia y reduzca de forma más intensa la tensión arterial, en parte por la restricción de cloruro sódico, pero también por un posible efecto directo del potasio. Por tanto, los sustitutos se convierte en la opción preferible para alcanzar los objetivos tensionales del hipertenso y reducir la incidencia de HTA.


Ahora bien, no debemos olvidar que aumentar la ingesta de potasio (secundaria a la toma de estos sustitutos de sal común) puede asociarse a hiperpotasemia en determinados grupos de pacientes, como aquellos con insuficiencia renal o con ingesta de diuréticos ahorradores de potasio. Por tanto, debemos individualizar y tener en cuenta la preferencia del paciente, su historial clínico y analítica (importante conocer los iones en sangre).



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Ilustración 1. Sustitutos de sal vs restricción de sal.

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